Qué es la piel

Piel SanaLa piel es un órgano del cuerpo, el más extenso, y su peso corresponde al 16% de nuestro peso corporal.

Es una barrera protectora cuya función consiste en separar de forma natural el ambiente externo del interno, permite la comunicación con el exterior, aísla al individuo del frío o le facilita la pérdida de calor en los climas cálidos. Es casi impermeable al agua y es permeable para algunas sustancias que es capaz de absorber.

Mantener la integridad de la fisiología o estructura de la piel es importantísimo, dado que un daño en este órgano puede provocar la intrusión de agentes infecciosos, sustancias nocivas etc. que pudieran desembocar en un proceso de enfermedad sistémica.

Así mismo, conocemos como dice el refranero popular que la cara es el espejo del alma, y efectivamente nuestra piel es un fiel reflejo del estado en que se encuentra el resto de los órganos de nuestro organismo.

Una piel deshidratada refleja una falta de agua en el interior de nuestro cuerpo que probablemente lleva asociada una mala digestión,  trastornos de tipo estreñimiento o al contrario diarreas en la que se pierde gran cantidad de líquido y electrolitos.

Nuestra piel refleja inmediatamente un problema afectivo (un divorcio, un fallecimiento de un ser querido, un fenómeno de shock traumático, estrés o psicológico).
Hay manifestaciones cutáneas que son la parte visible de un desequilibrio emocional: la aparición de herpes cutáneos, vitíligo (manchas blanquecinas en la piel), psoriasis, etc…

Por lo tanto, lejos de darle a la piel una atención meramente estética deberíamos estudiarla, cuidarla e interesarnos por los cambios que sufre que pueden ser síntomas de otro tipo de anomalías internas más difíciles de detectar.

Aprendamos pues a estudiar y saber leer nuestra piel. Cuidémosla y démosle la importancia
que merece un órgano que representa casi una quinta parte del conjunto de nuestro organismo.

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